Dylan Castillo, (1990)
Vive en Chilpancingo, Gro.
Estudió en la Unidad Académica de Filosofía y Letras,
actualmente es "nini" ni trabaja ni estudia, solo vive, o sobrevive.
Ama a una mujer tanto como ama a los árboles, así lo manifiesta en su poemario "Canciones para una chica que ama a los árboles" en cuyos versos se revela el espíritu de un amor libre, un amor que no posee, ni se entrega.
epitafio
Un hombre una vez
soñó con ser árbol;
y vivió siendo un pájaro
y murió siendo un pez,
pero hombre, nunca fue.
Estado de ánimo
“Hay una tristeza en mi
país
Que no puedo alegrar con
amores
Ni poemas, ni canciones.
Hay una tristeza en mi
país
Que no puedo alegrar con
flores
Ni serenatas en balcones”
Tengo en mi país, un amor
Más grande y más feliz
Que la pobreza de esta
ciudad.
Tengo en mi país un amor
Que no puedo llevar al
mar
Tengo un amor para los
pájaros
Y otro para las flores
Y no tengo nada para dar
Amo, aunque en este país
Ya no se puede amar en
libertad
Amo, porque soy feliz
En esta pequeña ciudad
Tengo un amor más grande
Y más triste que el mar
Tengo un amor grande /
muy grande
Y no tengo nada para dar.
Canto a mi muerte
Viviendo he de morir
he de morir viviendo
nunca he sido, ni soy
siempre estoy siendo.
Más si al ser yo viviré
amar es lo que quiero
así morir nunca sabré
si vivir amando quiero
viviré siempre amando
hasta la última mirada
nunca he sido, ni seré
siempre supe a nada
Canto alegre a la muerte
celebro una muerte viva
éste es mi don, mi suerte
en ésta, mi triste vida.
“Que me lloren las
piedras, un árbol, las flores
que me llore un niño
tendido en la acera
que me lloren los peces,
el viento, la tierra
que me llore mi muerte,
una lágrima viva.
Y ni piedras ni llanto, y
ni amigos ni amores
no quiero en mi tumba las más bellas flores
no quiero en mi muerte
palabras de vida
no quiero poemas de amor
ni canciones
no quiero promesas que se
extingan en voces
no quiero dolor, ni
lágrimas sinceras
no quiero nada que ahora
no tenga
si en vida nunca fueron, no quiero que vengan.
No es amor
No es amor lo que te
quiero dar
es la lluvia, es el sol,
la libertad
No es un querer de besos
fugaces
y promesas que se esfuman
en el aire
es la voz de la madre
selva
el llanto de las piedras,
el murmullo de un pájaro
negro
que inspira temor,
cuando su canto es más
dulce
que mi voz,
No es amor lo que quiero
sentir
sentirte no es la loca
emoción
de los amantes tristes,
es el mar, el aire, las
hojas secas
que el otoño se ha
llevado
y nos ha olvidado a
nosotros
entre edificios, y calles
de borrachos,
No es, no puede ser esa
quimera
envuelta en palabras
decadentes,
hoy te ofrezco alas para
irte
te ofrezco sangre en
libertad, para volver
pero no te quedes, vuela
siempre,
vida nunca mía
aunque el amor que te doy
no sea el de esta vida
Aunque en vez de flores
te de silencios sin
colores
voces muertas en poemas
letras escupidas por mis
dedos
un diciembre, un 20 de
febrero.
Aunque en vez de amor
tenga lluvia para darte
un cielo, un mar, un
estandarte,
dos alas y un grito de
libertad
para esta tierra tuya y
mía
para esta canción de vida
que claman los corazones
sabiendo que moriré un
día
que moriremos, y me iré
y te iras, vida, nunca
mía.
"Canciones para una chica que ama a los árboles"
Dylan Castillo
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